Graffiti Subte

Un Graffiti manifiesta:
 “aquí estamos, existimos, al inscribir nuestra existencia nos apropiamos de este lugar.”
El mensaje es el locutor, pura voluntad de mostrar en la marcación territorial una identidad adoptada, constancia de existencia en el mundo.


 “Graffiti” nace como un proyecto en el marco de la materia Artes Electrónicas I (2005) dictada por el Dr. Ricardo Dal Farra, para la Licenciatura en Artes Electrónicas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Las autoridades de Metrovías fueron receptivas y permitieron que el proyecto se lleve a cabo en la entrada de una de las estaciones.

Graffiti” tuvo lugar los días 23 y 30 de septiembre de 2006 en la estación Congreso de Tucumán de la línea D de subterráneos, gracias al auspicio de Metrovías, el Centro de Experimentación e Investigación en Artes Electrónicas (CEIArtE) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, y MP Audiovisuales.

Descripción

Luego de observar la estación de subte, de analizar las relaciones entre las personas y con el espacio, y tras determinar cuales son los elementos que intervienen en estos procesos, se decidió realizar una Intervención de una Estación de Subte que busque generar cambios en esas relaciones.

Los Graffitis, previamente fotografiados en distintas estaciones de Subte, son animados para su proyección en las paredes de la estación. Las animaciones recrean el momento de escritura de los Graffitis, el gesto realizado por el autor para plasmar su marca en la superficie elegida dentro de la estación.

Es posible además, realizar una inscripción (como una firma) en una tableta gráfica que permitirá la proyección de la escritura en tiempo real sobre la pared. Esta es una manera de otorgarle al usuario la posibilidad de ejercer la escritura del Graffiti en forma legítima, expresarse, comunicarse con las personas y relacionarse con el/su espacio.

Los graffitis registrados en la tableta son incluidos en la proyección de los graffitis animados. Esta última posibilidad otorga igual valor a ambos tipos de graffiti.

Además, mediante un micrófono, los usuarios pueden realizar grabaciones de sonido. Estas “firmas sonoras” y pensamientos compartidos se registran y reproducen sucesiva y aleatoriamente durante la intervención.

Fundamentación

Los usuarios del subte transitan por las estaciones con un alto grado de pasividad, no solo en su relación con el espacio, sino también con los demás transeúntes.

Mediante la inscripción de graffitis se revela la necesidad de apropiación del espacio que muchas personas tienen en el momento de circular por la estación. Aquellos que recorren este  No Lugar, buscan manifestar su existencia como individuos con una identidad propia y diferenciarse; dentro de la estación que pretenden tomar como suya.

Pero ¿cómo lograr legitimar esa forma de expresión social en el ser humano, respetando las instalaciones y a las demás personas?

Desde la experiencia artística se buscó generar un cambio en, fundamentalmente, dos aspectos: primero la no relación de la gente con el espacio de la estación; y segundo, el aislamiento de los individuos, evidenciado en la indiferencia y la falta de comunicación entre sí.

Los pensamientos son exclusivamente de quien los concibe, excepto cuando los manifiesta. Al conocer los pensamientos y las historias de las personas que nos rodean, se genera un lazo de interacción que nos acerca.

Graffiti Subte

 “Graffiti Subte” se ubicó en el primer piso de la estación Congreso de Tucumán frente a la entrada principal.

Mediante la utilización de la tableta gráfica y el micrófono conectados a la computadora, aquellas personas que pasaran por el lugar podían dejar un graffiti digital gráfico o sonoro.

A la vez un sistema de sonido y dos proyectores, permitían que los pasajeros que estaban en la estación pudieran ver y escuchar los graffitis realizados.

La experiencia

Las personas, en general, se mostraron muy temerosas de participar. La gran mayoría no se desviaron de su recorrido habitual para acercarse a la intervención. Sin embargo, observaron con intriga y desde la lejanía. Otras personas transmitían cierto temor por ser descubiertas, por lo que solo se decidían a mirar, al asegurarse que nadie los estaba observando.

Un pequeño grupo de gente decidió dejar su dibujo de manera espontánea. Impulsados sobre todo por la curiosidad, preguntaron y se decidieron a dejar una muestra de su paso por allí. Otros esperaron a ser invitados para acercarse. Pero luego de dejar su dibujo, se mostraron entusiasmados al verlo plasmado en las paredes de la estación.

Los niños interactuaron de forma lúdica y desinhibida. Incluso uno de ellos permaneció dibujando por dos horas, jugando y experimentando continuamente.
En algunas oportunidades, nos preguntaron si había que pagar para participar, pero luego de responder negativamente se animaron a dejar su graffiti.

El día 30 se entregó una hoja (a modo de folleto), que contenía la idea general de la intervención y la descripción de los objetivos. Esto hizo que algunas personas se animaran a acercarse y ver más de cerca de que se trataba.

La interfaz

El uso de la tableta gráfica no presentó dificultades para la mayoría de los que quisieron participar. Es destacable la velocidad con que los niños aprendieron a manejarla y como se animaron con rapidez a dejar su graffiti. Les fue suficiente tomar el lápiz y hacer una pequeña línea de prueba, para descifrar la mecánica de participación.

Se evidenció una mejor aceptación con los graffitis gráficos que con los sonoros. Quizás pueda atribuirse esta diferencia a dos razones. Por un lado, la mecánica de los mensajes sonoros resultó algo compleja de descifrar. Y por otro, el grado de anonimato que poseen los graffitis gráficos es mucho mayor que el de los sonoros, pues estos últimos permiten reconocer, a través de la voz, mucho más claramente a una persona en particular.

Observaciones

En el transcurso de la intervención participaron aproximadamente 50 personas. Muchas de ellas se  mostraron interesadas por la experiencia, y preguntaron cuando se volvería a repetir, para regresar nuevamente. Los chicos fueron los más dispuestos a participar.

Creemos haber logrado un pequeño cambio en la actividad del día de algunas personas. Aunque no podamos concluir con total seguridad si generamos o no conciencia respecto al tema eje de la obra, o si tal vez conseguimos mínimamente hacer sentir la apropiación del espacio o del tiempo involucrado en la estación.

Advertimos algunas dificultades con respecto a la mecánica de participación que resulta necesario solucionar en caso de llevar a “Graffiti” a una nueva etapa. El énfasis estará puesto en la usabilidad de la interfaz, para volverla más sencilla e intuitiva.

También observamos que el lugar físico presentó dificultades. Al ser una zona de paso y no de espera, muchos transeúntes no advirtieron la intervención. Creemos que en una presentación futura es imprescindible lograr desarrollarla en un espacio dentro del andén, que le de más tiempo a la gente para animarse a participar.

Como conclusión podemos afirmar que esta primera experiencia fue satisfactoria desde varios aspectos. Haber podido observar el comportamiento automatizado de las personas, intentar irrumpir en ellos con la intervención, y lograr ver y analizar la respuesta de la gente frente a ella, nos ha producido más inquietudes y nos empuja a seguir trabajando para que el proyecto crezca en varias direcciones.

Pese a las resistencias mencionadas, pudimos observar con claridad la necesidad y satisfacción que se mostró frente a la posibilidad de actuar de una manera distinta, en un lugar habitualmente monótono.

Ver imágenes de la Intevención Graffiti Subte.



Esta obra comenzó a desarrollarse durante 2005 y 2006, en el marco de las materias Artes Electrónicas I y II (cátedra Dr. Ricardo Dal Farra), de la Licenciatura en Artes Electrónicas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.