"Si el cuerpo es el templo, el rostro es el altar" de Javier Olivera

Año: 

2013

Formato: 

Instalación interactiva

Javier Oliverá nos convocó durante 2012, para desarrollar la resolución técnica/tecnológica y el montaje de su obra "Si el cuerpo es el templo, el rostro es el altar".

A partir del diálogo y el trabajo conjunto con el artista, realizamos además algunos aportes estéticos al proyecto, que fue presentado entre 6 de junio al 6 de julio de 2013 en la galería de la Fundación OSDE, en Buenos Aires, Argentina.

Memoria conceptual: 

Si el cuerpo es el templo, el rostro es el altar (por Javier Olivera)

Doña Cecilia, vecina de un recóndito pueblo de España, actuó con las mejores intenciones. Sostenida por su fe inquebrantable, transformó al Hijo de Dios en un Ecce Mono. Y no pensó en Bacon. No tiene la menor idea de quién fue. Así aquel rostro arquetípico que encierra toda la piedad de nuestro Creador por sus criaturas pecadoras, esa mirada al cielo, ese sufrimiento que nos abarca a todos, fue reemplazado por la redondez simpática de un simio.

 El rostro es un mapa de nuestra identidad. Esa combinación única de piel, huesos, músculos y agujeros que busca imponer su particularidad ante cientos y miles de otras caras, todas las otredades del mundo. Si el cuerpo es el templo, el rostro es el altar

 “Al verte en el reflejo, forma y reflejo se miran. Tú no eres el reflejo, pero ciertamente el reflejo eres tú”, dice Tozan Ryokai en el Samadhi del precioso espejo. Uno es porque existe su imagen. Ella nos devuelve esa singularidad de rasgos que construyen el yo. Pero si esa imagen se deshace, ¿nos deshacemos?

El dispositivo presentado como obra in situe interactiva propone al visitante un cuestionamiento de su rostro como sello de identidad. A manera de santuario (acentuado por el uso del estilo arquitectónico de las salas), la obra propone un espacio contenido en la oscuridad y el silencio, un lugar para el viaje introspectivo. El visitante, sin quererlo, actúa como la mano de Doña Cecilia, y seguramente reaccione como Dorian Grey, o como el Dr. Jeckyll, o más simple y trágicamente, como Narciso.

Quedan advertidos. 

Detalles: 

Sitio Web: Javier Olivera

Imágenes de la obra
Fotos Proceso